Hoy tu cuerpo es mi cárcel
y yo soy su preso.
La materia que recubre tus huesos
no es carne ni es músculo,
es la materia de mis sueños.
En esa materia me hundo y me enredo
me sumerjo y me pierdo.
Acaricio tu fuego, que arde y quema,
e intento atraparlo, pero no puedo.
Tu cuerpo es mi misterio,
al que miro y no me creo
que en esta vida pueda haber
tal maravilla caída del cielo.
Advertisement
Qué gusto volverte a leer, Igor.
Deliciosa canción de amor.
Un gran abrazo, amigo.